Flecha

Lukas Ulmi

Lukas Ulmi (Lucerna 1958) se adentra en una reflexión sobre el cubo que, citando una de las claves analíticas de la escultura en hierro de Julio González, se dibuja en el espacio. El cubo se establece como una posibilidad desdibujada, que aparece sólo en un punto. La participación del espectador, lo cinético y el efecto visual son características clave en la trayectoria de Ulmi. La importancia de la forma para el escultor se relaciona con el comportamiento de ésta en el espacio, en un diálogo que trata de forzar la visión compuesta de nuestra mirada para obligarnos a buscar —a fijar— un punto de vista específico desde el cual todas las líneas de una aparente figura imposible que se aleja de sus orígenes cuadrangulares se ordenan hasta construir las aristas de uno o varios cubos combinados. Así, el espectador debe ir tanteando la escultura hasta dar con la figura, diferente siempre en cada composición. La obra se escapa en el aire entre la presencia material de las líneas y sus sombras proyectadas, duplicando una forma en figuras imposibles que varían conforme nos desplazamos ante ellas, inestables, móviles respecto de la estática arquitectura, jugando a pervertir las bases del constructivismo y del minimalismo.

Ulmi desarrolla su actividad artística entre Suiza y España, con un importante cuerpo de obra pública de gran formato. Su obra ha sido expuesta tanto en centros institucionales como en galerías nacionales e internacionales, destacando “Ver Visiones” en el Centre del Carme o el Premio Cañada Blanch en La Nau (Valencia). Su obra se encuentra en la Colección Normen Foster, la Colección de Arte Contemporáneo de la Generalitat Valenciana, así como en otras importantes colecciones privadas e institucionales en España y en el mundo.