Flecha

Jordi Teixidor

Considerado uno de los máximos representantes de la abstracción española, Jordi Teixidor (Valencia, 1941) ha desarrollado una obra donde la reflexión y el pensamiento crítico siempre han estado presentes a lo largo del tiempo. Teixidor fue determinante en el proceso de cambio que la pintura experimentó en la década de los años setenta del siglo pasado, con un desarrollo personal de extrema coherencia que ha deparado algunas de las obras más sólidas e intensas de las décadas de los años ochenta y noventa, y conducido, a lo largo de las dos décadas del siglo XXI, a un presente tan vivo como estéticamente vigente.

Tras sus iniciales incursiones en el Pop Art, a finales de los años 60 Teixidor realizó un viraje hacia nuevas corrientes artísticas, en un complejo periódico Histórico y coyuntural donde en España todavía se desconocían ciertas tendencias estéticas, abriendo nuevos caminos para las futuras generaciones. En 1966, fue nombrado comisario del Museo de Arte Abstracto de Cuenca, donde se encuentró con el «Grupo de Cuenca» formado por Gustavo Torner, Fernando Zóbel y Gerardo Rueda. Ese mismo año se incorporó al grupo «Nueva Generación», desde el que avanzó hacia nuevas tendencias artísticas, vinculando su obra con los planteamientos de la pintura «hard-edge». En 1973 se trasladó a Nueva York, donde conoció la obra de Barnnett Newman quien incorporó el uso de bandas laterales. Una beca de la Fundación Juan March entre 1979 y 1981, le permitió regresar a la capital neoyorquina, siendo seleccionado para participar en la exposición «Nuevas imágenes de España» del Museo Guggenheim. En 1982 regresó a España y se instaló en Madrid. En el año 2000 fue nombrado académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.