Alfaro & Ulmi. La geometría como diálogo constructivo

“Línies que són ben a prop l’una de l’altra, cada moment més a prop. Línies que estan a punt de trobar-se. Que haurien de trobar-se. Com el desig abans del goig, la dinámica del goig. Trobar-se abans de trobar-se”.
Motto d’Alfaro. Dogma, revolució i anarquia. 1968. (Carpeta de 3 serigrafías).

Existe una secreta geometría, convertida en el andamiaje sustentante (charpente) de cada realidad material. Los artistas plásticos y constructores lo saben bien. Ningún objeto, ni cuerpo, ni arquitectura o maquinaria podrían concebirse, sin la codificada referencia a esa estructura interna –engranaje geométrico imaginario de tensiones, fuerzas y movimientos--, comúnmente arropada, a su vez, por formas externas, cuya plasticidad depende, obedece y se subordina a aquella presencia secreta, interior e invisible.
Una buena parte del quehacer artístico, en sus raíces históricas e incluso en un sector de su activa prolongación actual, se ha interesado o centrado en la explícita captación de esas complejas formas externas, que habitan el entorno real, sometidas directamente a la fenomenología cotidiana de la percepción, convirtiéndolas en la clave objetual de su tarea configuradora. Ahí está, efectivamente, la seducción de la realidad.
No obstante, en otros casos, sin prendarse de tales realidades circundantes, el interés artístico preferentemente se ha desarrollado basándose en el arduo programa de desvelamiento sistemático de aquellas citadas estructuras internas. Con ello se ha potenciado, al máximo, el alcance de su calculada imaginación, en la tarea depuradora de poner en evidencia tal geometría secreta, incluso como andamiaje autónomo y central de sus investigaciones, experiencias y creación de formas sintácticas.
Por supuesto que cabe dar pasos, asimismo, hacia otras posibles modalidades / estrategias alternantes, al esbozar el viable panorama metodológico de las poéticas / lenguajes discernibles, más allá de la dualidad apuntada, en torno a las preferencias relacionales entre arte y realidad circundante. Sin embargo, para nuestras actuales intenciones contextualizadoras, con el esquemático planteamiento ya expuesto, nos es suficiente, como pauta explicativa y oportuno recurso didáctico.
Por nuestra parte, retomaremos argumentalmente la segunda opción apuntada: la que concentra, de manera prioritaria, su tensión creativa en el ámbito de la investigación de las geometrías sustentantes, generadoras de espacios ilusorios y codificadas figuras emblemáticas.
En ese sentido, conviene recordar cómo la estrategia de incrementar los tratamientos analíticos y experimentales en torno al repertorio de formas geométricas primarias, se ha convertido, a menudo, en clave fundamental del culto / cultivo de ciertas opciones escultóricas contemporáneas, reducidas concretamente al mínimo desarrollo constructivo, incluso como palanca básica y creativa, capaz de concebir e imaginar mundos formales, en el espacio tridimensional, revisitado, asimismo, por el tiempo / el movimiento.
Justo en ese determinado engranaje de posibilidades escultóricas –precisamente en el escenario de una cultura conceptual, reforzada además en un asentado minimalismo y sin relegar nunca la investigación de diferentes materiales constructivos-- es donde hemos propiciado el encuentro entre determinadas obras de Andreu Alfaro (València, 1929—Rocafort, 2012) con las de Lukas Ulmi (Lucerna, Suiza, 1958), en esta programada muestra conjunta. Se trata del diálogo entre dos prácticas, siempre complejas, a caballo, ambas, tanto de una rotunda levedad como sujetas a complejas sintaxis, basadas en la calculada elegancia de las formas geométricas y nunca alejadas, a pesar de todo, de ciertos grados de una ambigüedad consustancial e imprescindible, con la que, en cada caso, debe manejarse, necesariamente, la obligada presencia hermenéutica del espectador. Geometrías, pues, promotoras de miradas y de ensoñaciones compartidas. Una manera didáctica de poner, efectivamente, en cuestión, las estrategias lectoras de las imágenes.
¿Cuánto puede haber, a fin de cuentas, de secreta admiración, de autoconsciencia constructiva y de explícito homenaje, por parte de Lukas Ulmi hacia la figura y la trayectoria artística de Andreu Alfaro, en esta especie de simposium dialogante, establecido entre ambas poéticas constructivas, a través de sus respectivos lenguajes y en el encuentro / montaje estudiado de sus obras, en un mismo espacio, abierto a narraciones transversales?
Sin duda, es una manera elocuente de acentuar cómo, a través de la diacronía intergeneracional, los códigos artísticos, las estrategias implicadas, las formas, las metodologías, los materiales, las experiencias y los procedimientos de realización constructiva pueden transmitirse, combinarse, alternarse y redefinirse, mutatis mutandis.
Aunque, a decir verdad, pueden, asimismo –en la correlación temporal propia de la contemporaneidad compartida y de las categorías estéticas propiciadas, en el marco de una misma Weltanschauung-- mostrar sus respectivas diversidades y complementaciones esas personales capacidades suyas de innovación y búsqueda, desde la praxis escultórica, esas maneras de imaginar y percibir mundos sugerentes, de concebir espacios o de construir formas, convertibles quizás, a fin de cuentas, en símbolos culturales de comunicación estética y de memoria colectiva.
Una muestra compartida nunca es, sin más, una opción azarosa ni tampoco simplemente inocente. Ambos –Alfaro & Ulmi-- han tenido, como avezados escultores, sus etapas plurales y sus planteamientos programáticos diferenciados. Por eso se ha tratado, en realidad, de seleccionar determinadas obras --de cada uno de ellos--, que pudiesen compartir hilos conductores de afinidad y seductoras opciones estratégicas, si no paralelos, al menos no distantes, en su dicción formal, en sus materializaciones y fundamentos geométricos de base, en sus resoluciones espaciales y en los lenguajes escultóricos propiciados.
En realidad, de tanto ver y contrastar obras, de tanto rememorar estrategias de concepción formal y de analizar etapas de experiencias constructivas --en cada autor-- no he podido sino admirar, insistentemente, sus respectivas capacidades de cálculo, en ese secreto pero elocuente e imprescindible enlace, gestado entre geometría y matemática, entre la inquietante fenomenología de la percepción y el sistema articulador tridimensional, que subsume detalles, potencia relaciones y coordina totalidades, a cada paso y en cada programa de trabajo. Diálogos, siempre, entre el espacio y la temporalidad, entre la ordenación formal y su génesis constructiva. Juegos inagotables de líneas, “que es troben [conceptualment] abans de trovar-se [en l’espai]…
He dedicado suficiente tiempo, por ejemplo, estudiando algunos de los dibujos preparatorios de Alfaro, conservados en antiguas carpetas, con sus cálculos numéricos de trabajo, incorporados al margen, mostrando los estudios minuciosos que sustentan la existencia de unas líneas, que premeditadamente se incorporan a la escena espacial, de una obra concreta, asumiendo el protagonismo de su elegancia y la exactitud de su incursión presencial en el conjunto. Y así a cada paso, en los distintos proyectos, desnudos de cualquier azar. Sin duda, es esta, por mi parte, una manera de reverenciar, en silencio, años después, aquella dedicación minuciosa y entusiasta, de que siempre hizo alarde, en su ajustada responsabilidad creativa.
Contemplo, así, algunas de las puertas de Alfaro, convertidas en rotundas líneas espaciales, sólidas y potentes, elevadas y entreabiertas, como queriendo dejar entrever, a su vez, los encadenados cubos de Ulmi, que complementan la escena de fondo, etéreos, al encarnar la fuerza geométrica compartida. He aquí –expuestas-- unas formas, que son capaces de retomar, de nuevo --saltando sobre la historia compartida-- la ilusión óptica de aquellos históricos cubos de Louis Albert Necker (1786-1861), aquel cristalógrafo suizo, al que constantemente el propio Lukas Ulmi rinde tácito tributo de reconocimiento y paisanaje.
De alguna manera, la cultura, la historia y la memoria viajan juntas constantemente, entre los pliegues de nuestras miradas. Y hoy siento, de forma intensa, en esta concreta muestra --convertida en fiesta visual, gracias a la copresencia de las esculturas de Alfaro y Ulmi--, la experiencia contextualizadora que supone compartir objetivos, logros y conocimientos, incluso a través de y gracias a la historicidad que nos cobija. Necker formuló ya en 1832, basándose en sus estudios en torno al cubo, las claves de la ilusión óptica que secretamente acompaña a cada imagen dibujada / construida, hecha de partes, de líneas, de momentos, de enfoques, de angulaciones y fragmentos. De hecho, esas imágenes --nos recuerda-- son ambiguas de por sí, ante nuestra observación, y lo son hasta el momento en el que el sistema perceptivo visual, que ejercitamos, selecciona una interpretación, desde la activa mirada del sujeto contemplador, que es la que da unidad y aclara, en tal bisagra ordenadora, el conjunto de la imagen.
A decir verdad, es, pues, la semántica, en su alcance hermenéutico, (como nos apuntan, en la distancia del tiempo, las reflexiones del profesor Necker) la que da efectiva consistencia fenomenológica a la sintaxis de la imagen, reconstruida, justamente, ante nuestra mirada, desde el punctum saltans que presta sentido y nos descubre, de pronto, la vigencia normativa del sistema perceptivo, actuante. Es entonces cuando percibimos plenamente la imagen móvil en el espacio, que Ulmi maneja como cebo perceptivo, entre la ambigüedad de las formas geométricas y la concreción de su definición exacta. El fiat se ha producido, en el juego tridimensional, que parece sacarse de la manga. Se trata de un viaje, entre geometrías secretas, que arranca de la concepción bidimensional a la versión construida y convertida en espectáculo, casi de magia.
Quizás siento ahora, con más intensidad, el papel personal de receptor, paseando, de manera zigzagueante, entre las esculturas de Alfaro y Ulmi, sin prisa, disfrutando de su percepción, imaginativamente cargada de fuerza y rastreando además las claves de sus respectivas interpretaciones. Sin duda, es también este el regalo que la exposición nos depara, como visitantes entregados, en la justa medida que sepamos aportar, generosamente, nuestra imprescindible y necesaria participación.
Es claro que los neoconstructivismos contemporáneos siguen manteniendo su buena salud, dentro de su amplia diversificación, en el marco de nuestra cultura, con un pie en la ciencia (matemática, geometría y óptica) y otro en el quehacer artístico. Efectivamente, entre la norma, su uso y su posible capacidad de excepcionalidad transgresora, siguen buscando sus propios espacios de intervención, originalidad e innovación.
Tales han sido y son, los casos vividos, frente a sus trabajos, de Andreu Alfaro y de Lukas Ulmi, cada cual potenciando --justamente en este íntimo diálogo, propiciado desde la Galería Set Espai d’Art, que cumple sus diez años, en Xávia-- los registros más personales, a través de sus / nuestras experiencias estéticas.
He buscado, también, los bocetos y estudios previos de Ulmi, como hice, seducido e intrigado, con los de Alfaro. Sencillamente no existen. Ulmi concibe, imagina, experimenta y realiza sus trabajos en el espacio, directamente con la red de alambres y metales, que incluye en sus procedimientos. Dibujar en el espacio, como decía Alfaro, retomando aportaciones históricas, puede convertirse, efectivamente, en una pasión efectiva e incontrolable, a veces secreta y otras compartida, como lo ha sido, a fin de cuentas, en esta significativa y satisfactoria oportunidad.

Xàvia, 1 de julio 2017.
Román de la Calle

Del 1 de julio al 26 de agosto de 2017



film izle hd film izle fulhdfilm taş dizayn taş tasarım hotfix stone rhinestone çakma inci inci çakma inci çakma çivisi Notebook Anakart Tamiri ve Yedek Parça Akyüz Bilişim